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viernes, 24 de diciembre de 2010

La ley de la atracción y la suerte

¿Qué pienso de la suerte?
Este tema es muy relevante, especialmente bajo la óptica de la ley de la atracción, donde lo que nos sucede es consecuencia de nuestros pensamientos. Entonces, qué debo pensar respecto a la suerte.
Mi punto de vista es el siguiente: es probable que el azar exista, pero la suerte es un concepto creado por nosotros a través de nuestra intención. Me explicaré en los siguientes párrafos.


Tomé el caso de un tiro de dados. Éste es un proceso de azar, cuya probabilidad puede calcularse de antemano. Cualquiera de los números del dado tiene una probabilidad de uno sobre seis asociada. Ahí no existe el concepto de suerte. Es un mero proceso que puede estudiarse a través de la probabilidad (y la combinatoria en caso de usar más dados u otros procesos).

Pero si nuestra intención entra en juego, la cosa cambia. Si nosotros decidimos apostar por un número o por una cantidad de dinero, entonces estamos creando el concepto de suerte. A la probabilidad de 1 sobre 6 le estamos asignando un valor económico. Eso es suerte, porque el resultado deseado corresponde a una probabilidad pequeña.

También podemos manejarla mediante nuestra intención, ya que al invertir más dinero y realizar más  apuestas; por ejemplo, jugando tres números, elevaremos la probabilidad al 50%. Si comparamos cinco números, tendríamos gran confianza en ganar, y, aquí viene el punto clave: ¡Dejaríamos de hablar de suerte! En efecto, aquí confiaríamos en un éxito casi seguro. Y al improbable caso de que salga justo el número por el cual no hemos apostado, le llamaríamos riesgo y sería controlable. Si llegáramos a comprar los seis números, entonces la suerte dejaría de existir y seguro ganaríamos... No estoy diciendo que esto sea una decisión inteligente en el marco de un juego, simplemente es un ejemplo sencillo para mostrar que en un proceso de azar no existe la suerte, sólo que nosotros la creamos mediante nuestra intención.

Imagina un jugador de baloncesto que se enfrenta a un tiro libre decisivo para ganar un partido. Veamos cómo su deseo crea o no la suerte, y  cómo dicha intención diferencia a una persona de éxito.

Él teme enormemente fallar. En su mente no ve otra cosa que fracaso. Está pensando en la reacción negativa de sus compañeros por haber echado a perder el partido,  en los comentarios que realizarán los seguidores del equipo las semanas siguientes. Incluso considera los apelativos negativos que la gente le va a poner. Teme incluso pasar muchos partidos sentado en el banquillo.

¿Qué crees que va a ocurrir en términos de probabilidad?

Este jugador, mediante su intención, está creando en su mente un obstáculo innecesario y lo condiciona para que haga todo lo posible para que no marque el tiro. Él mismo se pone obstáculos. Y así lo que consigue es que la probabilidad de fallar sea muy grande, y la de encestar sea muy pequeña.  Este jugador piensa que "si encesto es cuestión de suerte...". ¿Imagina el resultado? Admitámoslo: hizo todo lo posible por fallar, y creó un concepto llamado suerte para el improbable caso de encestar... En realidad, empleó  la ley de la atracción para conseguir lo que no desea. Parece asombroso que podamos caer en ello, pero los seres humanos lo hacemos más veces de las que creemos.

Ahora, el caso opuesto. El jugador se visualiza encestando. Escucha las alabanzas del público. Incluso siente los abrazos de sus compañeros de equipo. Esto se traduce en utilizar la ley de la atracción, mediante la visualización de imágenes mentales. Después pasa a la acción. Ahora, sin duda, las probabilidades de encestar serán elevadas (sobre el poder de la autosugestión y la visualización se han hecho ya muchos experimentos a lo largo de los años que confirman esto). Y las probabilidades de fallar serán reducidas. En este caso, el jugador cuenta con que va a encestar, y considera fallar como un riesgo controlable, que por tanto está dispuesto a asumir.

La ley de la atracción nos dice que nuestros pensamientos, unidos a la acción, se convierten en hechos. Y esto funciona tanto si pensamos en lo que deseamos, como si pensamos en lo que no queremos conseguir.
Por favor, ¡no optes por concentrarte en lo que no deseas! Ya que la ley de la atracción  te lo dará. La máxima probabilidad será de fracasar y ya tendrás preparada incluso una conocida frase cuando esto ocurra: "Tuve mala suerte..."

Por el contrario, te animo a usar la ley de la atracción de manera positiva. ¡Concéntrate en lo que deseas! Tienes el poder de crear primero  en tu mente y luego en la realidad. Pero debes crear lo que deseas, y no lo contrario. Conociendo la ley de la atracción, y teniendo plena fe en la misma como ley universal, siempre crearás la realidad deseada. Y entonces, la suerte no existirá. Para ti sólo existirá el éxito, que corresponde a la máxima probabilidad. Y a esa mínima probabilidad de no conseguir lo que deseas, la llamarás "riesgo" y no "suerte".

Si te armas de una actitud mental positiva, detrás de ese riesgo siempre encontrarás la posibilidad de aprender lecciones y  mayor éxito; por lo cual, el riesgo -además de improbable-  dejará de ser algo negativo. Los obstáculos siempre pueden aparecer, y hasta en los casos más duros, se deben  aceptar, aprender de ellos, esquivarlos y continuar el camino. Esa es la mentalidad correcta. Pero si optas por ser tú mismo quien crea los obstáculos, estarás entregando tu vida a la suerte, que difícilmente llegará... Piensa en éxito, no en suerte.
Los invito a reflexionar sobre ello, y les envío todos mis mejores deseos de paz, amor, éxito y felicidad en cada segundo de sus vidas.

Video
Te invitamos a ver este video donde podrás ver cómo el Filósofo Bob Proctor nos explica acerca de la ley de la atracción.


Para ver el video, visita la página: http://www.ssgt.com.mx/archivos/atrae.html

1 comentario:

  1. Me gustó mucho el artículo. Felicidades. Eduardo

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